En la periferia del Bosque de Tlalpan y sobre el tramo de Insurgentes Sur, se encuentra un sitio icónico que todo habitante de la Ciudad de México reconoce de inmediato: el Mercado de Muebles y Artesanías Vasco de Quiroga. Conocido popularmente como «el CREA», este espacio nació en 1973 bajo un programa público de arte y artesanía que tuvo tanto éxito en su producción de mobiliario que terminó estableciéndose de forma permanente. Lo que inició con apenas unos cuantos kioscos facilitados por la delegación, se ha transformado hoy en un referente de la decoración que ofrece una alternativa robusta y accesible frente a las grandes cadenas comerciales.

La experiencia de visitar este mercado es un auténtico placer para los entusiastas del interiorismo, el diseño de interiores y el trabajo en madera. Con aproximadamente 134 establecimientos, el recinto ofrece una oferta diversa que se adapta a todos los estilos: desde piezas rústicas de gran calidez hasta diseños modernos y prácticos que siguen las tendencias globales de la moda. Aunque muchos turistas internacionales podrían pensar que adquirir muebles grandes es una complicación logística, los vendedores han sabido diversificarse ofreciendo artesanías decorativas y piezas de menor escala, ideales para ser transportadas como obras de arte funcionales.

CALIDAD ARTESANAL Y FACILIDADES PARA EL HOGAR
Para cualquier persona interesada en renovar su espacio, este mercado ofrece una ventaja competitiva difícil de ignorar: la relación calidad-precio. Al ser fabricados generalmente por los mismos vendedores, los muebles del CREA destacan por su durabilidad y por el uso de maderas seleccionadas según la temporada. El ingenio de estos expertos ebanistas permite que el comprador encuentre exactamente lo que busca, con la posibilidad de obtener piezas personalizadas que reflejan el orgullo y la destreza de la mano de obra mexicana, todo bajo un esquema de comercio directo que beneficia al bolsillo del consumidor.
Finalmente, el Mercado Vasco de Quiroga ha resuelto cualquier inconveniente logístico al contar con su propio cuerpo de transportistas y mudanceros especializados. Esto significa que no hay pretexto para no adquirir ese comedor o recámara que el hogar necesita, pues el servicio de entrega garantiza que la inversión llegue segura a su destino. Darse una vuelta por este lugar es recorrer una crónica viva de la CDMX; es un espacio que, a pesar de las décadas, se mantiene vigente gracias a su capacidad de evolucionar con los gustos del público sin perder su esencia artesanal y su estatus como un ícono de referencia para cualquier «chilango».
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