Durante los meses más calurosos del año, el cabello suele enfrentarse a uno de los problemas estéticos más frecuentes: el frizz. Este efecto, también conocido como encrespamiento, provoca que el pelo luzca esponjado, sin forma definida y difícil de peinar. En ciudades donde el calor se combina con altos niveles de humedad, mantener una melena suave puede convertirse en un reto cotidiano.
Aunque muchas personas recurren a planchas, secadores o tratamientos costosos para controlarlo, especialistas en cuidado capilar coinciden en que existen hábitos simples y rutinas adecuadas que pueden ayudar a reducirlo sin dañar la fibra capilar. Comprender qué lo provoca y cómo prevenirlo es el primer paso para mantener un cabello sano incluso durante los días más calurosos.
¿Por qué se produce el frizz en el cabello?
El frizz se produce principalmente por la interacción entre la estructura del cabello y la humedad del ambiente; cada hebra capilar está formada por varias capas, siendo la cutícula la más externa y esta capa funciona como una especie de escudo que protege el interior del cabello. Cuando la cutícula se encuentra abierta o dañada, la fibra capilar absorbe con facilidad el agua presente en el aire.
Como consecuencia, el cabello se hincha y pierde su forma natural, generando ese aspecto desordenado y voluminoso característico del encrespamiento. La humedad ambiental juega un papel clave en este proceso, pues cuando el aire contiene altos niveles de agua, las moléculas penetran en la fibra capilar y alteran los enlaces de hidrógeno presentes en la queratina, la proteína principal del cabello. Este fenómeno provoca que las hebras cambien de forma y se expandan.

Fotografía: Freepik.
Los especialistas también señalan que el cabello seco o dañado es mucho más vulnerable al frizz ya que cuando la fibra capilar carece de hidratación, tiende a absorber humedad externa con mayor facilidad, lo que intensifica el problema.
¿Cómo controlar el frizz sin gastar en costosos tratamientos?
Aunque las especialistas señalan que es imposible eliminar el frizz por completo, pequeños cambios en la rutina diaria pueden marcar una gran diferencia en la apariencia del cabello. Expertas en cuidado capilar sugieren los siguientes hábitos:
- Evitar tocar el cabello constantemente: las manos transfieren grasa natural, sudor y humedad al cabello. Manipularlo con frecuencia puede alterar la forma del peinado y aumentar el encrespamiento, especialmente en ambientes cálidos.
- Usar aceites naturales con moderación: aceites como argán, coco o almendras contienen lípidos que ayudan a sellar la cutícula. Aplicar pequeñas cantidades en medios y puntas puede aportar brillo y controlar el frizz sin dejar sensación pesada.
- Reducir el uso de herramientas de calor: las planchas y secadoras eliminan la humedad natural del cabello. Si se utilizan con frecuencia, aumentan la porosidad de la fibra capilar. Cuando sea necesario usarlas, se recomienda aplicar protectores térmicos.
- Elegir fundas de almohada de satén o seda: los tejidos suaves generan menos fricción durante el sueño. Esto reduce la posibilidad de quiebre y evita que el cabello se enrede o se levante la cutícula durante la noche.
- Optar por peinados protectores: trenzas sueltas, moños bajos o coletas suaves ayudan a controlar el volumen cuando la humedad es muy alta. Además, reducen el contacto del cabello con el viento y el sudor.
- Secar completamente el cabello antes de salir: salir con el cabello húmedo facilita que absorba más humedad del ambiente. Esto puede provocar que el frizz aparezca rápidamente, incluso si el peinado estaba bien definido al principio; evita frotar el cabello con toallas tradicionales, en su lugar, es mejor presionar suavemente el cabello con una toalla de microfibra o una camiseta de algodón para absorber el exceso de agua.

Fotografía: Freepik.
¿Cuáles son los factores que favorecen el encrespamiento del cabello?
El clima no es el único responsable del frizz ya que diversos hábitos cotidianos pueden aumentar su aparición, especialmente durante el verano. Uno de los factores más frecuentes es el uso excesivo de herramientas de calor, como planchas o secadores, ya que pueden debilitar la cutícula del cabello y aumentar su porosidad, lo que facilita la entrada de humedad.
Los tratamientos químicos también influyen: procesos como la decoloración, el alisado permanente o los tintes alteran la estructura natural de la fibra capilar, haciéndola más frágil y propensa al encrespamiento. Otro elemento importante es la genética, pues algunas personas tienen naturalmente un tipo de cabello más propenso al frizz, especialmente quienes poseen cabello ondulado o rizado, esto ocurre porque los aceites naturales del cuero cabelludo tardan más en llegar a las puntas debido a la forma curva de la fibra capilar.
Por otra parte, la fricción también desempeña un papel relevante ya que peinar el cabello seco con demasiada fuerza, usar toallas ásperas o dormir sobre fundas de algodón puede levantar la cutícula y generar electricidad estática. Es por ello que especialistas en dermatología capilar coinciden en que la hidratación es el elemento más importante para prevenir el frizz.

Fotografía: Freepik.
Cuando el cabello mantiene niveles adecuados de humedad interna, las cutículas permanecen más compactas y el efecto esponjado se reduce. Las mascarillas nutritivas y los acondicionadores profundos ayudan a restaurar la capa lipídica que protege la fibra capilar, pues suelen contener ingredientes como aceites vegetales, proteínas hidrolizadas y ceramidas, que contribuyen a sellar la cutícula y mejorar la elasticidad del cabello.
Finalmente, las dermatólogas señalan que lavar el cabello con agua excesivamente caliente puede empeorar el frizz porque el calor abre la cutícula y facilita la pérdida de hidratación. Por ello, muchas rutinas de cuidado capilar aconsejan terminar el lavado con agua tibia o ligeramente fría para ayudar a sellar la fibra.